COMPETENCIAS EN EL DEPORTE

En alguna ocasión ya nos hemos referido, de forma somera, a cuáles son las habilidades o las competencias que se requieren en el deporte; a lo largo de este artículo pretendemos profundizar un poco más en el desarrollo, explicación y análisis de cada una de estas competencias.

Dicho de otra manera,

¿QUE NECESITA UN DEPORTISTA PARA SER LO MÁS COMPLETO POSIBLE?

No respondamos de inmediato, sino que analicemos la respuesta.

FUERZA: la que aglutinaría destrezas tales como la velocidad, potencia, resistencia.

CREATIVIDAD: incluyendo todas las capacidades de abstracción mental para desarrollar un juego en concreto o todos en general.

HABILIDAD: considerada como la destreza en el manejo de las extremidades, manos, pies, dedos, incluso colocación del cuerpo; para lo cual influye el desarrollo de la psicomotricidad, fina y gruesa, motora.

DISCIPLINA: definida como capacidad para asumir unas normas, unas circunstancias, mantener un criterio en el desarrollo de una tarea, capacidad de trabajo en equipo.

Así las enunciábamos en el pasado artículo referente a la clasificación de los deportes.

Si todas estas aptitudes pudiesen ser cuantificadas (por ejemplo, de 0 a 100), el deportista perfecto sería aquel cuya puntuación en todos los aspectos fuese 100.

Pero esto no siempre es así; de hecho, en muy pocas ocasiones podemos encontrar deportistas con puntuaciones totales de 100, salvo en casos profesionales aislados (e incluso en estos casos sería una cuestión controvertida).

La parametrización de estos conceptos es un campo extremadamente complejo, por lo que, en la actualidad, no podemos más que aproximarnos a referencias estimativas, en virtud de las posibilidades de medición existentes.

De hecho…

Imaginemos que pudiésemos obtener un mapa de competencias de un deportista, tanto a nivel profesional como a nivel del deporte base.

Imaginemos, también, que pudiésemos obtener  un mapa de competencias necesarias para cada deporte.

Evidentemente, dependiendo del deporte, de la disciplina, se requiere de cada deportista mayor capacidad  en unas aptitudes que en otras (aunque nadie desecha a aquel que las tiene todas).

Pero, pongamos un ejemplo fácil, ampliamente reiterado, imaginemos que necesitamos crear un equipo de baloncesto y disponemos de un grupo de niños…

Claro, la respuesta es inmediata, los niños corpulentos, grandes, prevalecerán en la posición de pivot, los niños rápidos en la posición de alero y los niños más analíticos en la situación de base[1].

Esto mismo ocurre en todos los deportes, en los que, en virtud de las capacidades de cada niño se le asigna una posición… como no puede ser de otra manera.

Aquí es donde radica la relevancia de un estudio como el que proponemos, toda vez que el exhaustivo conocimiento de todas las capacidades del menor, comparadas con las capacidades que se le pretendan exigir en la práctica de diferentes deportes, nos mostrará aquel deporte u opción deportiva que más se ajusta a su personalidad y donde mayor será la posibilidad de éxito[2].

Analicemos cada una de las características que hemos enunciado:

La FUERZA, no referida a su concepto coloquial, sino a la capacidad de un cuerpo humano para realizar un trabajo, soportarlo y prolongarlo.

Es decir, la fuerza puede manifestarse en destrezas tales como la velocidad, la potencia, la resistencia, o incluso todas ellas.

De hecho, el análisis de esta destreza podría ser (como en el resto) objeto de un análisis exhaustivo, el cual no puede ser abarcado en este artículo.

La fuerza será una destreza muy necesaria en deportes de medición, tanto de tiempos como de distancias o incluso en mediciones subjetivas, donde se generarán situaciones de extrema dureza, en las que es muy frecuente alcanzar picos de esfuerzo extremo y/o agotamiento.

Pero esta fuerza se manifestará de forma diferente, según la disciplina, por ejemplo en una carrera de corta distancia (100 m lisos), respecto una carrera de larga distancia (maratón); en ambos casos se trata de correr, pero la capacidad de manifestar la fuerza es completamente diferente en un caso que en otro y existen multitud de casos intermedios (200 m, 400 m, 5.000 m …) que requerirán diferentes dosis de velocidad y resistencia.

Este mismo ejemplo se podría trasladar a carreras ciclistas y carreras de natación, incluso a disciplinas de salto de altura, distancia…

La fuerza también es imprescindible en deportes como el fútbol, baloncesto… pero ya entra en juego otro factor, igual o de mayor importancia.

La CREATIVIDAD incluyendo todas las capacidades de abstracción mental para desarrollar un juego en concreto o todos en general.

La creatividad es la capacidad con la que el cerebro, respetando unas pautas de juego, es capaz de analizar las consecuencias de los hechos ocurridos y por ocurrir, buscando soluciones que puedan favorecer la consecución del objetivo buscado.

Posiblemente, por su capacidad mediática, sea el fútbol aquel deporte que, en mayor medida nos ofrece ejemplos de esta creatividad, manifestada en jugadores capaces de hacer cosas cuando nadie las espera, Iniesta, Isco, Messi, también el baloncesto ofrece nombres ilustres, tales como Rubio, Magic Johnson; jugadores que, sin una fuerza extraordinaria, han sido capaces de prevalecer sobre  otros, gracias a su visión de juego.

Cierto es que, en otros deportes, en la medida que aumenta la relevancia de la fuerza, los nombres ilustres por el uso de la destreza son más difíciles de encontrar.

De hecho, en los deportes a los que nos hemos referido en el apartado anterior, aquellos relacionados con la fuerza, cuando nos referimos a grandes deportistas, los destacamos por su velocidad, resistencia, potencia, nunca por su creatividad[3].

La HABILIDAD, considerada como la destreza en el manejo de las extremidades, manos, pies, dedos, incluso colocación del cuerpo; para lo cual influye el desarrollo de la psicomotricidad, fina y gruesa, del deportista, psicomotricidad motora.

Posiblemente sea la destreza que menos destaque en todos los deportes pero que esté más presente en todos ellos;  de hecho, los entrenamientos basan una parte muy importante de su desarrollo y gestión en aumentar dicha destreza.

Imaginemos, por ejemplo, que se le exige a un niño hacer una entrada a canasta y todavía no sabe botar el balón, será imprescindible que sepa controlar perfectamente el bote del balón para alcanzar el nivel siguiente.

Cuantas veces he podido ver cómo entrenadores de fútbol tratan de ensayar jugadas en equipo, con 5-6 toques de balón seguidos, combinados y coordinados con niños que apenas eran capaces de controlar el balón; no estoy preguntando, estoy afirmando.

En todas ellas, el fracaso del ejercicio y del tiempo invertido ha estado garantizado.

La habilidad, tanto motora, como la psicomotricidad fina y gruesa son destrezas que se aprenden, por lo tanto se perfeccionan, por lo tanto, depende de la voluntad del deportista alcanzar un nivel mayor o menor en su destreza (dentro de sus posibilidades personales).

Cada uno dispondrá de una capacidad para evolucionar y a cada uno le costará más o menos llegar a diferentes niveles de habilidad, pero, se trata de una cuestión de entrenamiento.

Por último, pero no menos importante, la DISCIPLINA, definida como capacidad para asumir unas normas, unas circunstancias, mantener un criterio en el desarrollo de una tarea, capacidad de trabajo en equipo.

Tan difícil de inculcar y mantener en una sociedad como la actual, con individuos (incluso los niños) completamente egocéntricos y sobreprotegidos, en muchos casos incapaces de gestionar una situación de frustración.

Cómo explicar a un niño que si pierdes la culpa no es del árbitro, ni del compañero que falló el gol en el último minuto, ni del entrenador…

… No hay culpables…, es un juego y hoy hemos perdido, tendremos que esforzarnos más, para tratar de mejorar el próximo encuentro.

De igual manera ocurre con cada gol en contra, con cada punto perdido, con cada tanda  de puntuación mal desarrollada… no hay tiempo ni interés en el lamento, sino que la disciplina nos ofrecerá la posibilidad de volver a observar  las normas del juego de inmediato, retomando, sin dilación, la competitividad y competencia.

Todos los entrenadores, todos los clubes, todos los deportes buscan deportistas completos, pero eso no existe, menos aún en el deporte base, por lo que tendremos que trabajar en dos direcciones:

Primera.- Tratar de mejorar en todas y cada una de las habilidades, específicamente en aquellas que sean más necesarias para el deporte que practiquemos.

Segunda.- Analizar cuál es nuestro mapa de competencias y compararlo con los diferentes mapas de diferentes deportes, para conocer nuestro grado de adaptación al deporte que hemos escogido o si obtendríamos un mayor rendimiento en cualquier otro deporte.

A ello pretendemos ayudar en la continuación de este trabajo.

 

[1] Supuesto generalizado como ejemplo, sin que guarde una relación directa con todos los casos.

[2] Una vez más nos referimos al éxito no como a la monetización de la práctica deportiva, sino a la práctica del deporte a lo largo de un plazo de su vida lo más amplio posible.

[3] Ello no significa que no la tengan, sino que queda relegada a un segundo término.

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