LOS TORNEOS

Todos los deportes, cada uno de ellos, en su justa medida, son competición, representan un espacio con unas normas preestablecidas, sobre las cuales, el participante demuestra su valía, su pericia, su capacidad, frente a sí mismo o frente a terceros.

De esta forma, las diferentes federaciones de cada uno de los deportes organizan sus propias ligas, copas, trofeos o competiciones, a las que, de una forma federada, acuden los participantes, asumiendo las reglas preestablecidas y compiten por tener el mejor resultado posible.

Estos sistemas competitivos vienen a desarrollarse de forma continuada durante la temporada que discurre, aproximadamente, entre octubre y mayo de cada año.

Desde hace algunos años, con el empuje social del fútbol, han comenzado a proliferar los torneos, no oficiales, de diferentes deportes, organizados por diferentes clubes, siempre en los periodos de paro deportivo, tanto a principio como final de temporada, y en el periodo vacacional de semana santa y/o pascua.

La idea parece venir a mimetizar los comportamientos de los clubes profesionales.

Los torneos, en el ámbito profesional, nacen por diferentes motivos, como una derivación de los partidos preparatorios que los clubes profesionales realizan en pretemporada y se trata de pequeños campeonatos organizados por el club anfitrión, tratando de buscar que participen clubes de reconocido prestigio, para trasladar este prestigio al propio torneo y, por ende, al club.

Estos clubes pretenden dar cierto espectáculo deportivo en las noches de verano, anticipando lo que podrá verse durante la liga; a su vez, puede convertirse en una razón más para obtener ingresos para su club.

Trofeos de relevancia en el ámbito del fútbol serían el Ramón de Carranza (Cádiz), Joan Gamper (Barcelona), Naranja (Valencia) se disputan en las noches de verano.

Una vez, esta idea se traslada al ámbito del fútbol base, los objetivos que se buscan son diferentes.

Clubes y escuelas que, usualmente, están acostumbrados a competir con sus rivales directos por proximidad local, encuentran el marco perfecto para poder medirse a rivales de otras demarcaciones geográficas, pudiendo medir su rendimiento, su capacidad, en un ámbito geográfico más amplio.

Ello provoca interés en los propios clubes y mucha ilusión en los participantes, quienes vendrán a relacionar, no sin cierta dosis de razón, la distancia geográfica de sus rivales con la gesta de competir contra ellos.

La participación en este tipo de torneos, entre clubes de nivel autonómico, nacional o incluso internacional, viene a ser un momento de disfrute, de intercambio de experiencias y de crecimiento personal para todos los participantes.

Otros deportes han seguido los pasos del fútbol, siendo que hoy en día podemos encontrar torneos en gran cantidad de deportes de equipo, tales como el baloncesto, balonmano, waterpolo, rugby.

La proliferación de estos torneos ha sido exponencial, siendo que en los últimos años, sobre todo en el deporte del fútbol, la secuencia de eventos deportivos cada vez es mayor.

Los torneos, cada vez son más y las fechas cada vez más apretadas, por lo que los torneos han pasado de pretemporada al final de temporada, apurando los últimos fines de semana antes de los meses de julio; a semana santa … a cualquier fecha en la que los niños tengan un minuto libre para ocuparlo, no permitiendo el descanso de los niños y de sus familiares.

Los torneos, actualmente, lejos de ser un momento de disfrute, pueden llegar a convertirse en fechas de tedio, agotamiento e incluso mal humor.

Evidentemente, los clubes son libres de organizar los torneos que consideren oportunos, bajo las condiciones que se les pueda requerir desde la administración pública, pero, posiblemente, cada club debiese, antes de decidir la organización de un torneo, pensar cuál es el objetivo que busca con esta celebración.

Es posible que, con la celebración de un torneo, no se obtenga el resultado final obtenido.

Hemos de reconocer el esfuerzo organizativo que supone, para un club modesto, la celebración de un evento de estas características… contacto con clubes participantes, búsqueda de sponsors que puedan sufragar los sobrecostes, trabajo de personal colaborador…

Pero, ¿nos hemos parado a pensar cómo se ve bajo la perspectiva contraria?

Los comentarios que se escuchan desde la grada suelen ser muy repetidos:

“¿no estaríamos mejor en la playa?”

“¿esto, para que sirve…?”

“la temporada ya ha acabado y no sé por qué nos tienen aquí, perdiendo el tiempo”

Comentarios, en una amplia mayoría, que no reconocen el esfuerzo del club organizador, sino más bien el esfuerzo vacío realizado por mucha gente para algo a lo que no se le encuentra sentido.

Los clubes que van a participar en este tipo de torneos, están formados por entrenadores, jugadores y, de forma indisoluble, padres de jugadores, los cuales ya han hecho un esfuerzo muy importante durante toda la temporada y pueden estar cansados para seguir aceptando que se les desposea de su tiempo, por la participación en un torneo que no entienden, que no sienten y al que se encuentran atados por la voluntad del club al que pertenece su hijo.

Un comentario especial para los hermanos de los jugadores, a los que no se les ha podido encontrar una actividad diferente, quienes están, al igual que sus padres pero con menor vínculo de obligación, obligados a vagar por las inmediaciones del terreno de juego esperando sucesivos partidos, en los que tienen un nulo interés.

Los jugadores y entrenadores malgastan su tiempo tumbados al sol, o pasando frío, durante una jornada o más… perdiendo el tiempo entre partidos, toda vez que no se proponen actividades alternativas para los tiempos muertos; se les exige un esfuerzo físico nada saludable, generado por el sobreesfuerzo a altas temperaturas (por ejemplo, la pérdida de sales por deshidratación, aunque no llega a afectar al organismo, en la gran mayoría de los casos, genera un cansancio desproporcionado).

Creemos firmemente que cualquier club que quiera organizar un trofeo está en su derecho de hacerlo, más aún cuando otros clubes acuden a participar, pero creemos que la organización debería tener en cuenta diversos factores antes de la toma de decisión, toda vez que puede ser más ventajoso no organizar un torneo antes que organizarlo mal.

Por ello, apuntamos a la idoneidad de tratar de empatizar con todos los puntos de vista, el de los jugadores, entrenadores, familiares; conocer qué servicios podemos disponer para todos los asistentes.

Podemos disponer de espacios verdes donde puedan descansar en condiciones, un parque próximo, donde poder centralizar la organización y las actividades.

Disponemos de zonas de sombra o de cobijo adecuadas y suficientes para albergar toda la gente que se va a desplazar? Es suficiente la sombra disponible, tanto por superficie como por capacidad de refrescar o cobijar.

Podemos ofrecer actividades socio-culturales paralelas, para los niños participantes, para los hermanos.

Aprovechar estos momentos para divulgar juegos populares, coordinar estos eventos de afluencia de público, con marcas comerciales que puedan tener interés en divulgar sus productos (empresas de helados, refrescos) o empresas locales (quién sabe si el estudio de yoga del barrio quiere dar una clase gratuita para promocionarse).

Se puede plantear un video fórum con la emisión de documentales o películas especiales para niños, rutas culturales por la ciudad.

Es evidente que, en la actualidad, muchos  torneos, tal y como se han planteado, parecen un intento de los clubes organizadores de aparentar socialmente estar en el sector, no importando tanto, cual es el resultado final obtenido como la necesidad de estar.

En cambio, el mercado nos pondrá en nuestro sitio, siendo que, de no mejorar todos estos aspectos, el auge de los torneos tornará en decadencia, desapareciendo a la misma velocidad que han aparecido.

texto: masqueuno

foto: Mar Soria