MAÑANA NO IRÁS A ENTRENAR…

¡Mañana no irás a entrenar! ¡Te voy a desapuntar!

Cuántas veces habremos oído esto a nuestros padres…y lo poco que nos gustaba…pero, ¿tenían razón? ¿hay algo positivo en ello?  Se trata de uno de los mayores debates que existen a diario en el deporte de base, entre los que opinan que hay más cosas positivas que negativas en castigar a un niño sin ir a entrenar y los que opinan que es un error tomar esta decisión.

Partimos de una idea clara, y que todos compartimos, y ésta es que hay unos claros beneficios, a todos los niveles, en que nuestros hijos practiquen deporte de manera regular. Yo, en mi experiencia como deportista desde los 8-9 años hasta la temporada pasada, nombraría los más destacados: compartir experiencias,  adquirir responsabilidad,  mejorar en dicha modalidad deportiva, hacer amigos, despejar la mente, sentimiento de pertenencia,… sin dejar de lado la mejora a nivel de competitividad individual y colectiva.

Creo que este punto es un aspecto aceptado por todos los padres y madres, ¿pero entonces, cuál es el conflicto? El conflicto surge en el momento de aplicar un castigo educativo a nuestros hijos. Aquí es donde todos nos planteamos esta solución como la más efectiva y la más inmediata buscando una reacción en ellos, ya que es una de sus pasiones.

Pero, ¿yo os pregunto? Si pensáis,  por ejemplo,  que aprender inglés es necesario, cuando va mal en el colegio o se porta mal, ¿lo desapuntáis de la Academia de Inglés o le obligáis a dejar de ir? Es evidente que esto no entra en vuestros planes porque sabéis que el inglés es muy positivo para su formación y su futuro. Pues el deporte es al cuerpo lo que el colegio o la Academia es a la mente. Necesario.

Seguro que ya os he sembrado de dudas…entonces, ¿cómo podríamos proceder? Tomar decisiones en la educación de los hijos es complicado, porque hasta al cabo de un tiempo no sabes si has acertado. Pero siempre hay que pensar bien las decisiones, no dejarse guiar por la educación basada en el castigo autoritario hacia el niño en plan «aquí mando yo y te vas a enterar» ni por la toma de decisión rápida guiada por las emociones que siempre nos invaden la mente.

Como consejo, seguro que existen muchos aspectos de la vida del niño, que también le gustan y apasionan, en los que no se extrae tanto beneficio como con el deporte…por ejemplo…quitarle los aparatos electrónicos, dejarle sin su postre preferido, cambiarle rutinas que le gusten como no comprarle cromos de su colección favorita al final de semana, no poder ver su serie favorita, no ir a algún acto o evento social… Aspectos que buscan una reacción inmediata en el niño y que si se ejecutan, no le privan de efectos positivos ni en cuerpo ni en mente.

Ahora, si lo anteriormente comentado surte efecto, tenemos el problema solucionado, pero en muchos casos el efecto deseado no se consigue. La segunda bala que podemos utilizar tiene que ver directamente con la práctica deportiva, en la que actuamos sin llegar a eliminarla. Una buena comunicación con el entrenador-formador de nuestro hijo es clave para que tenga el efecto adecuado. En este sentido, como coordinador de categorías base, he llegado a la conclusión que al niño le duele que su entrenador se entere de dicha situación,  y más aun, que refuerce la posición de los padres. No separemos deporte y educación. Son complementarios a un nivel que no podéis ni imaginar. ¿Cuántas veces pensáis…»madre mía,  al entrenador siempre le hace caso… ¿y a mi porqué no?» Los entrenadores tienen un poder extraordinario en nuestros hijos. Hablad con ellos y trabajad de manera coordinada.

Volviendo a la situación anterior, mis recomendaciones a los entrenadores son claras. Si un padre o madre llega con esta situación, podemos ofrecerle una de las situaciones siguientes. La primera sería que hiciese el entrenamiento normal con el equipo,  y que en el momento más lúdico y divertido para ellos,  que suele ser el partido final, los desafíos o los lanzamientos, mantenerlo al margen explicándole el porqué,  algo FUNDAMENTAL.

Otra posible solución es, que entrene durante la semana y que entrando en convocatoria,  llegue el partido del fin de semana y no dispute minuto alguno tras la pertinente explicación razonada del entrenador. Son decisiones que le hacen reflexionar al niño más de lo que creemos, reparten responsabilidades entre los educadores (padres y entrenadores) y suelen tener un efecto positivo en el niño que observa de muy cerca aquello que se está perdiendo. Si le castigamos en casa sin entrenar y jugar, pierde los momentos de relaciones sociales , pierde la rutina de responsabilidad y disciplina que se adquiere en el deporte, y deja de enfrentarse a algo en lo que los adultos no centramos nuestro esfuerzo y es el momento duro para ellos de la explicación a sus compañeros que querrán saber porqué no juega ni participa ese día. Como veis, estas soluciones tienen mucho más provecho y razonamiento que castigarlo sin ir a entrenar y jugar.

Concluyendo, espero que este post os ayude a ver un poco mejor esta difícil situación y dilema. En esto, no hay una ley escrita ni mucho menos pero es un tema sobre el que hay que pensar. Soy consciente que muchas veces queremos lo mejor para nuestros hijos, y yo me incluyo como padre, y es difícil la labor educativa. Nos dejamos nuestro esfuerzo y sentimiento en darles lo mejor, y muchas veces no nos damos cuenta que nos podemos ayudar en los expertos en formación en este tipo de edades.

Quiero acabar con una reflexión al respecto del post…como padres, nunca penséis en vosotros cuando toméis estas decisiones. La humildad de pedir ayuda a los que también educan a vuestros hijos, y se han formado para ello, es el primer paso para encontrar una decisión acertada. Y además, a vosotros, las posibles alternativas planteadas en este post os hace ser parte muy activa de esa búsqueda de reacción en vuestro hijo, ¿hay algo más bonito que eso? Sudor y lágrimas aseguradas…pero valdrá la pena.

texto: KIKO BERROCAL

Licenciado en CAFD, Graduado en Magisterio y Diplomado en Fisioterapia. Coordinador de fútbol sala categorías base en CDDominicos-Levante UD. Exjugador profesional de fútbol sala, (Levante FS, Azkar Lugo, Armiñana Valencia, Playas de Castellón y Valencia Vijusa FS).