MINUTOS… (IV) LA SUPERPOBLACIÓN…

Si ya hemos tratado la dificultad de una correcta gestión de minutos, las cosas se vuelven más complejas en un deporte como el fútbol.

En la actualidad, el llamado “deporte rey”, se conoce así, entre otros motivos, por la gran cantidad de aficionados y, por tanto, de federados, que practican este deporte.

¿Cuáles son las consecuencias de tanta demanda? Las consecuencias son evidentes:

Aparición de multitud de clubs, equipos y escuelas nuevas.

Proliferación de equipos, dentro de un mismo club, en la misma categoría, con la aparición de letras inacabables, distinguiendo unos equipos de otros.

Construcción, ampliación y mejora de gran cantidad de campos de fútbol en las instalaciones municipales dedicadas al fútbol.

Pero todo ello no ha sido suficiente hasta el momento y la gran demanda que existe de este servicio provoca superpoblación y saturación de las instalaciones.

Los equipos de fútbol 7/8 llegan a estar compuestos por hasta 15 participantes (o más), los equipos de fútbol llegan a tener hasta 25 componentes, generando una situación de saturación.

El mundo del fútbol, en general, los gestores en particular, no parece que pretendan poner solución, más aún cuando la solución asemeja compleja; sino que la justifican aludiendo a la recurrida frase de “esto es fútbol”, sabiendo que los equipos profesionales, espejo de toda la cadena inferior, disponen de amplias plantillas de jugadores, de los cuales, no todos se convocan para todos los partidos.

En cambio, la comparación en sí, ya está contaminada desde un inicio, toda vez que la idea que se transmite viene a decir que si el niño quiere llegar hasta alcanzar una posición en esa imagen en la que se siente reflejado, debe asumir los tiempos de inactividad, por duros y largos que sean, en forma de no convocatorias o de mirar impasible un partido desde el banquillo, para jugar los últimos 3-4 minutos, o no jugar.

La solución no puede pasar por ahí, antes de condenar a los niños a esta política de juego, deberíamos plantearnos si todos los niños asumen esta injusticia por futuros inciertos en un equipo profesional, o incluso, cuántos de ellos verán, finalmente, recompensada tanta injusticia.

Mi punto de vista no avanza en esta dirección, sino totalmente contraria; los niños deben jugar…

Es más, TODOS los niños deben jugar el máximo tiempo posible, lo cual nos remite a generar plantillas mucho más cortas, no permitir desconvocados (hasta edades próximas al  fútbol amateur o profesional), generar una amplia oferta de clubes y competiciones con las que cada participante pueda competir contra rivales de su nivel de competencia.

Una solución que parece utópica a todas luces, pero que puede tener un desarrollo mucho más complejo.

Hemos de tener en cuenta que, el aumento del tiempo efectivo de todos los participantes equivale a un mayor tiempo efectivo de juego.

Por ejemplo, si los partidos tuviesen una duración en el juego de muchos más minutos, todos los niños del equipo tendrían la oportunidad de jugar muchos más minutos, aunque solamente fuese por la imposibilidad de los más adaptados para acaparar un porcentaje tan alto de minutos.

Es decir, si en la actualidad, los tiempos en sub10 son de 2 partes de 25 minutos (de media); si se hiciesen partidos de 2 partes de 35 minutos, todos los niños jugarían más tiempo, e incluso los resultados no serían tan dependientes de la competencia de pocos jugadores, porqué no podrían aguantar tanto tiempo en el terreno de juego, dando la opción a otros niños a defender el resultado óptimo.

Si los equipos viesen recortada la ratio de niños por equipo, todos los niños tendrían más oportunidad de jugar más tiempo y se obligaría a generar más equipos, que generarían más partidos, es decir más minutos de juego.

Es decir, formar equipos de fútbol 7 con 10 niños, fútbol 8 con 11 niños, fútbol 11 con 16 niños; permitiendo desde las respectivas Federaciones territoriales aumentar las fichas en caso de lesión, abandono u otros casos.

Es evidente que estas decisiones deben ser barajadas desde las Federaciones territoriales, ellos tienen la competencia y la posibilidad.

Pero, las cosas no son tan fáciles; en la actualidad los campos de fútbol, en periodo de fin de semana están saturados, los partidos se amontonan y la posibilidad de aumentar los tiempos efectivos de juego es muy difícil.

La solución únicamente puede pasar por aumentar el tiempo efectivo de disponibilidad de campos, lo cual pasa irremediablemente por aumentar las instalaciones municipales (decisión cara y posiblemente poco racional, por la cantidad de tiempos improductivos que tienen) o por aumentar los tiempos efectivos de las instalaciones disponibles (acumulando partidos en fechas y horas, hasta el momento, consideradas improductivas).

La solución no es fácil, pero generar el debate en torno a esta idea puede ser efectivo para concienciar al sector del fútbol base del problema y buscar solución.

texto: masqueuno

foto: MAR SORIA